junio 17, 2017

Actualizaciones sobre mi

Descubrí que me gusta el silencio. Ya lo sabía, pero lo comprobé. Mucha gente me decía que estar sola es muy difícil, que es horrible, que no soportas tanta soledad. Mucha gente no sabe estar consigo misma. Eso lo descubrí estando sola. Sí, es "difícil" a veces, digamos que hay teorías comprobadas (valga la redundancia) que dicen que los seres humanos somos seres sociales y, probablemente por eso, no podemos ni queremos estar solos siempre. Pero lo cierto es que me gusta estar sola. No siempre, pero la mayor parte del tiempo, que ya es bastante decir.

También descubrí que me gusta leer libros impresos, libros que pueda oler. Esto también lo comprobé. Tengo un reto de lectura estancado en 11 (de 40) porque tengo solo tres libros en físico. El kindle es un aparato grandioso en el que puedes tener una biblioteca entera, pero no está ni cerca de la sensación tan hermosa de tocar, oler y pasar las páginas de un libro. También descubrí que la música clásica me calma y es la perfecta compañía para pasar horas entre páginas. Descubrí que estoy muy a gusto haciendo cosas que mantienen mi paz interna.

He descubierto muchas cosas sobre mi: me gusta dormir desnuda, andar en ropa interior y descalza por la casa (aunque haga frío), tener una ventana aunque no la abra (porque hace frío), le he ido agarrando el gusto a cocinar, soy muy feliz cuando mi comida sabe bien... soy una total juzgona de mí misma y asumo cuando mi comida sabe horrible, pero igual me la como porque 1. la comida no se bota y 2. porque soy emigrante y mi presupuesto es ajustado: la comida que compro es la que me comeré, sepa a lo que sepa. Pero, #modestiauncoño últimamente me está quedando sabrosa.

No voy a decir que me gusta limpiar, pero sí me gusta la sensación luego de limpiar: ver todo ordenado, brillante, con ese olor de recién lavado... me he descubierto oliendo la ropa antes de guardarla, solo para sentir el aroma de la limpieza, ese olor que sólo sientes en ese momento, porque luego huele a la gaveta, qué desgracia.

Me gusta despertar a ver cómo amanece. Siempre molesto a mis conocidos argentinos (creo que es muy pronto para decir "amigos") porque amanece muy tarde, pero en el fondo agradezco que pase, porque no soy de esas que se levantará a las 4 de la madrugada para ver cómo amanece... lo siento, dormir siempre será de mis cosas favoritas en la vida. Y sí, disfruto hacer café, pensar, ver películas y series (¡quién diría!), leer libros, pero dormir y comer... es dormir y comer. No me quiten esas felicidades.

Me gusta aprender de mi, conocerme, entenderme y aceptarme... o cambiar si no me gusta. Creo que lo mejor de este "viaje" ha sido entender que no tengo por qué resignarme a que "así soy" (ni imponérselo a otros), y también aprender que si algo no me gusta o si siento que algo me hace mal, tengo la capacidad y el poder de decidir y hacer que cambie.

No tengo nada más que escribir, por ahora.
Sonrían, que los estoy viendo.

Tres

Estuve desconectada del mundo en Netflix por el tiempo que sea que duren tres películas. No pretendo detallarlas, solo diré lo que sea pertinente para los efectos de este post. Fueron tres películas románticas, lo que Hollywood califica como "comedia romántica", y la última me hizo reflexionar respecto a mi ciclo de vida hasta ahora; primero, porque era una película sobre escritores que se enamoran, y segundo, porque en esa película actuaron las dos protagonistas de las películas que había visto antes. Fue muy raro descubrirlo (porque una de las películas era muy vieja y la actriz creció para la última). Pero a lo que intento referirme es que probablemente ese ciclo de películas de hoy es como ha pasado mi personalidad en la vida.

Recuerdo ser una chupeta de ajo desde que vine al mundo, me parece que no tenía ni puta idea de qué era el amor, la amabilidad, las sonrisas, me daba miedo ser feliz, supongo, en realidad ni siquiera me acuerdo porque era una niña y solo odiaba todo y no recuerdo por qué. Luego empecé a hacer amigos. Mis amigos -aunque no todos han sido los mismos durante toda mi vida- son las personas que me han mantenido en pie aunque ni siquiera lo sepan, los que me han hecho sobrevivir y creer que el amor está en todo y todos, mis amigos son mi vida. Y sí, a veces uno jode a la vida, uno olvida dedicarle tiempo a la vida, de vez en cuando hasta odias tu vida, pero al igual que uno decide cómo ser y vivir, en las amistades, a pesar de tantas turbulencias, uno decide mantener el amor. A menos que decidiste mal y tu amigo sea un maldito al que tengas que sacar de tu vida, pues. Pero no es eso de lo que hablo.

A partir de mis amigos, digamos que me volví muy... sociable, tanto que lo fui hasta con gente con la que no debí serlo, en "sitios" que ni siquiera debí visitar en primer lugar... y fueron años "oscuros", años de mierda que me convirtieron en una refugiada dentro de mi propio cuerpo, una prisionera de lo que no quería sentir, o más apropiado, de lo que quería evitar sufrir. De manera que me volví una persona "fría", sarcástica, "odiadora" pero en un sentido distinto a cuando era niña... construí una armadura que le impidió a todos hacerme daño... y también les impidió quererme.

Y hoy, al ver todas esas películas y terminar con la unión de las dos protagonistas en la última, me quedé pensando en que probablemente estoy en esa etapa de mi vida a la que acabo de pensar titular "la tercera parte", donde intento combinar y hacer convivir a la vez a esa persona amorosa y sociable con esa persona fría y sarcástica. Una vez escribí que tuve que separar (aislar sería más adecuado) a mi lado romántico de mi misma para salvarme, y que no sabía como volver a ser las dos a la vez; en ese momento no sabía lo perdida que estaba dentro de mí misma y lo alejada que estaba del mundo que me rodeaba. Hoy noto el panorama algo más despejado, porque dicen que la tercera es la vencida y siento que voy por buen camino. Y me alegra que así sea.

En estos días un amigo me dijo que me ahogaba en un vaso de agua... y yo le dije que quizás es que pienso demasiadas gûevonadas. Este es un ejemplo.

Sonrían, los estoy viendo.

febrero 09, 2017

90

Hoy estoy cumpliendo tres meses de laburo.
Trabajo tenía en Venezuela, aquí es "laburo".

Aprovecho la fecha para escribir divagaciones y actualizaciones sobre mi vida aquí:
Primero, sé que es más poético decir cuántos días llevo en Argentina, pero es más ladilla, así que saquen la cuenta: son 6 meses y 1 semana, o tipo las embarazadas "25 semanas".

Volví a los libros.
Tenía un montón de tiempo con un montón de libros acumulados (menos mal que la nube aguanta todo el peso); lo que hice fue organizarlos por año y por autores / nación / sagas, según corresponda, para tener un orden y saber qué cosas leer.

Otra cosa que hice fue priorizar mis lecturas: la vida es muy corta para leer vainas que "deberías haber leído". Por ejemplo, dejé "Lolita" por la mitad, porque no sé a quién se le ocurrió que ese libro tan ladilla es un clásico. Creo que eso pasará con el resto de "clásicos" que tengo pendientes, porque un amigo me enseñó que "hay que crearse una opinión propia de las cosas". Y tiene razón.

Así, leeré cosas "que quiero leer" y que estaba dejando "para después", porque realmente ¿cuándo es "después"? La vida sigue y yo estoy perdiendo el tiempo organizando mis lecturas sin leer nada, así no se puede. Además, una de mis ideas chéveres de la vida es leer "un libro en un café" (es decir, ir todos los días al mismo café y leer el mismo libro de principio a fin y cuando cambie de libro, cambiar de café). Pero eso sí es para después, cuando mi presupuesto sea más holgado; por ahora estoy leyendo en el bondi "ida y vuelta" al/del laburo. Entiéndase "bondi" como autobús.

PLUS: Empecé a leer a Andrés Neuman (¡por fin!) y llegué a la conclusión de que uno llega a los autores en el momento que hay que llegar y no cuando uno quiere. Me encanta. Sólo he leído algunos fragmentos de Barbarismos y ahora que empecé Cómo viajar sin ver, pero siento que es más poeta que escritor (los poetas son escritores, pero entiendan a lo que me refiero: mejor poeta que narrador, bueno, en fin) y ustedes saben que siento debilidad por la poesía. Por cierto, tendría que indagar más al respecto para saber distinguir entre eso y prosa, oda, bla, bla; o sea, necesito varias vidas (u organizar muy muy bien mi tiempo) para hacer todo lo que quiero.

Estoy volviendo al diario.
Hay cosas que he escrito en los borradores del correo porque no tengo dónde más escribir cuando la inspiración me despierta de madrugada y no puedo prender la luz y escribir a mano. Todavía no vivo sola, y ese todavía me pesa un poco porque cada vez se aleja un poco más la posibilidad de lograrlo, pero ese tema no lo voy a tocar aquí, suficiente con vivirlo.

"Volver al diario" es un decir, obviamente no escribo todos los días: pasa como hoy que me dio por soltar todo lo que no cuento porque siento que me presiona la vida y no sé qué hacer con tanto, así que lo escribo. Lo cierto es que debería editar las cosas que tengo en los borradores del correo y publicarlo aquí, pero no estoy tan segura de eso, son temas y peos personales que, sinceramente, ya no quiero compartir, que me basta con escribirlos y soltarlos, que no quiero que otros -que no me conocen o que creen que me conocen- lean. Supongo que también es parte de crecer.

Estoy volviendo a la fotografía.
Me uní al reto este de Roberto Mata de febrero fotográfico (o como sea) por el simple hecho de volver a publicar. No tengo intenciones de ganar, me gustaría ganar, pero sé que no pasará porque no definí una estrategia sólida. Sí tengo algunos parámetros que respeto, pero ya, así que lo asumí más como un reto propio de publicar a diario, ya que puedo y que tengo material "agarrando polvo".

Sobre mi vida.
Me ha surgido la duda de qué estoy haciendo con mi vida: así como con la escritura, no sé cuál es mi rumbo en la fotografía, capaz no tengo ninguno y también es bonito está bien que sea solo un hobbie, (estas "preocupaciones" me pasan por seguir a divos en IG y "envidiar su éxito", sigo sin aprender). Me gustan ambas cosas, puedo escribir de vez en cuando, pero no sé si algún día escriba un libro, no creo que me dedique a esto algún día. Me gusta tomar fotos, pero no sé si lo dejaría todo para montar un estudio fotográfico o un taller, equis.

"Nunca es tarde", pero realmente hay muchas cosas que no sé a las que le invento soluciones "al toque" (término argentino para decir "al momento"), porque "eso me enseñaron mis amigos sociólogos" (mi excusa para mis inventos instantáneos). Ayer le decía a mi primo "no tuviste que haber estudiado algo para hacer / trabajar en ese algo, lo importante es que te guste y seas feliz". La realidad de las cosas es que soy muy feliz haciendo lo que hago, trabajando en lo que trabajo, fotografiando, escribiendo, jodiendo al mundo, odiándolos a todos. Aunque no lo diga todo el tiempo, soy feliz. Sí, aún me faltan cosas que quisiera (tipo el amor, saluden a Abbie) pero puedo vivir tranquila como estoy (sin tantos peos "reales", saluden a Karla), y eso es lo que me hace feliz.

El otro día leía en alguna red social que "ningún adulto sabe qué está haciendo con su vida", supongo que también lo vi en algún vídeo viral de gente dando consejos (soy que si fan del vídeo de "dale un consejo a alguien menor que tú" PERO FAN, TIENEN QUE VERLO -iba a poner "aquí" con el link, pero no lo conseguí, en fin) y sinceramente, creo que es la verdad. Al menos lo tomo como verdad cada vez que hablo con mis papás y termino dándoles consejos.

Pensándolo bien, creo que no se trata de haber vivido más o menos para saber qué hacer, se trata de pensar las consecuencias, de evaluar pro y contra, de saber las posibilidades y limitaciones reales de una decisión / acción y actuar en base a eso: desde que estoy aquí le digo a todo el mundo (y lo he escrito aquí) "hay que asumir las consecuencias de las decisiones que se toman" y se supone que uno no toma decisiones a lo loco. No es que yo sea experta en la vida ni que tenga la verdad absoluta o la manera correcta de llevar la vida, pero mi premisa básica es "voy a vivir intentando joder al mínimo resto del mundo". En realidad es "vive sin joder al otro" pero es demasiado utópico.

Por eso, cuando alguien me da un consejo, más que el consejo en sí, trato de entender la intención y ahí decido si lo tomo o no. Esto lo entendí mejor aquí, con el tema de tomar decisiones reales, de ser adulta y depender de mí misma. Igualmente cuando alguien me da una opinión sobre algo, intento entender qué hay detrás, por qué me dice eso a mi y por qué dice eso y no otra cosa... me ha pasado un montón, sobre todo en los trabajos que he tenido, he ido aprendiendo de todo sobre la marcha, desde entender lo que tengo que hacer, saber lo que realmente tengo que hacer, adivinar lo que se supone que tengo que hacer (JAJA), hasta "intrascendencias" sobre cómo es la gente y cómo se supone que debo ver/vivir la vida... y en realidad no reflexiono sobre mi vida aquí hasta que lo escribo, así que será un experimento interesante.

Espero seguir escribiendo más seguido para que esto no se extienda tanto, pero ya veremos.
Gracias por llegar hasta aquí.

noviembre 21, 2016

Cinco

No sé hasta cuándo caeremos en el mismo hueco.
Es como un deja vu: esto ya nos ha pasado antes.
Y seguimos.

La vida es un m a l d i t o círculo vicioso, todo el mundo lo dice (y lo advierte), pero somos tercos y necesitamos comprobarlo por nosotros mismos.

Creo fervientemente que la vida te repite la lección hasta que la aprendes.
Creo que la vida sabe que no he aprendido la lección.
De manera que aquí estoy.

Hay algo diferente, pero básicamente es lo mismo.
Pero la buena noticia es que estoy enfrentando el demonio interno (que soy yo misma)...
Por lo menos lo estoy intentando, con resultados un poco distintos.

Ya veremos.

noviembre 04, 2016

93

He sobrevivido tres meses fuera de casa.
Fuera de “mi zona de confort”.

Ayer fue el cumpleaños de mi mamá y estuve súper bipolar, lloré y me reí en la misma proporción, soy una persona extraña.

Hace dos noches pensaba “qué coño hago aquí en vez de estar con mi gente en Venezuela” y “por qué mierda nos tocó vivir esto y no otra cosa…” y quiero pensar que no soy a la única que le pasa de vez en cuando. Igual es una mierda pensarlo porque no resuelves nada, pero ajá.

Lo cierto es que lloré como no lo hacía desde que me vine (incluso más, porque cuando me vine no lloré tanto)… y desperté llorando, felicité a mi mamá llorando, lloré el resto de la mañana. Luego salí a pasear y me reí, disfruté, tomé fotos, etc., etc., y en la noche me senté a escuchar música y recordar y reír y llorar a la vez. Fue todo muy raro.

Por alguna razón siempre he pensado que soy una persona fuerte, pero sinceramente -y es lo que me digo para sobrevivir a los momentos de crisis- no siempre se puede ser fuerte. Hay momentos en los que necesito drenar, soltar toda la mierda, descargar emociones, desmoronarme, caerme… y con todo eso, dejar espacio para la energía que necesito para continuar. Porque hay que seguir, siempre.

En estos tres meses he aprendido el valor de una sonrisa y de un día de sol, de conocer gente (y no odiarlos) y que te digan “yo tampoco tengo fuerzas, pero sigo remando para no ahogarme” y agradecer ser parte de “algo”. He aprendido que “puede ser peor” también es una forma de ser optimista y de darme ánimos a mi misma. He aprendido a tener metas a corto y mediano plazo y pensar que necesito un plan de vida… estoy saliendo de la base de la pirámide de Maslow

Lo más importante que he aprendido es que puedo hacerlo sola y que sí, es más fácil cuando estás rodeado de gente que te apoya y “te hace barra”, pero no siempre hay barra para tus días de mierda, que son los días en los que más se necesita. Y como dirían en Twitter “es bonito y está bien”. Pretendía decir que “los días de mierda” son mayoría, pero la realidad es que depende de cómo te lo tomes. Por ahora, me lo tomo con ron y birras.

En fin, que la vida es dura, amigos, pero se ablanda con amor. #AbbieQuotes