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abril 07, 2020

Mamalicia

Desde hace un par de días no he parado de escuchar boleros. Más allá de todo lo que ha pasado este año -que ha sido un montón-, 2019 fue muy terrible para mi (económicamente, lo que se traduce que también emocionalmente). Pero además, y creo que lo habré dicho en algún momento en este lugar, el año pasado me quitó el privilegio de compartir mi cumpleaños con mi abuela. Eso fue lo peor que me pasó. Y lo peor que me pasará en 2020 (confirmar en diciembre).

Mamalicia le decíamos a mi abuela (que, como intuirán, se llamaba Alicia). No tenía segundo nombre. Trabajó desde los 7 años. Me gusta pensar que yo también, porque desde que tuve uso de razón y casi que hasta que entré a la universidad la acompañé a vender desayunos en mercaditos que armaba la alcaldía de El Hatillo y hasta tuve mi propio puesto cuando crecí (como a los 15 años). Eso me generaba ingresos adicionales a "la merienda" que me daban mis papás, además de -ahora lo veo- enseñarme el valor del trabajo y el valor real del dinero.

Mamalicia era súper mentirosa con sus amigos, le gustaba alardear con experiencias propias, exagerarlas e incluso atribuirse experiencias ajenas. Una vez les contó que había paseado sobre Caracas en helicóptero porque el novio de su nieta era piloto y las llevó a pasear (eso sucedió, pero ella no estaba). Y volviendo al tema de los mercados, le decía a los vecinos que "Esmolaski" (sic) era su amigo personal... tenía parte de realidad, Smolanski de vez en cuando iba al mercado y desayunaba en el puesto de mi abuela, so... al menos se conocían.

Y ya que estamos en política, era persona más adeca que conocí en la vida. Creo que tenía escondida un afiche de Rómulo en alguna parte de la casa. Por supuesto, siempre llevaba su carnet plsatificado de AD metido en la cartera. Más de una vez la acompañé a votar porque nadie quería arriesgarse a estar a su lado cuando gritara "voy a votar contra ese hijoeputa de Chávez" en cuanto entraba al centro de votación. Siempre que pudo votó en la opción de AD (yo también, pero no le digan a nadie); incluso aquella vez que "su amigo personal Radoski" fue a almorzar a la casa por su campaña a alcalde de Baruta y pidió que le dieran su voto en la opción de PJ (yo no votaba en ese entonces). 

Ahora que lo pienso, mi familia siempre fue bastante activa en la política. Y del mismo modo en sentido contrario en la religión. Mamalicia tenía en su mesita de noche libros de oraciones y varios rosarios, además de tener en su cuarto un altar con un montón de vírgenes, varios José Gregorios y estampitas de ángeles. Dormí con ella durante unos sólidos diez años y creo que no hubo una sola noche donde no se sentara en su lado de la cama con la lámpara prendida a rezar. No sé ni para qué usaba los libros si se sabía todas las oraciones de memoria. Yo era (soy) muy miedosa y durante años le tuve pánico a las sombras que creaban las velas prendidas en el altar.

También me aguanté muchos sermones nocturnos a mi prima (dormíamos las tres juntas, yo en el medio) porque era "mala conducta" y le encantaba llevar la contraria. Mamalicia le daba un montón de consejos y razones de por qué estaba mal su actitud y por qué debería cambiar. Lamento no recordar esos sermones. Eventualmente mi prima dejó de dormir con nosotras, pero a mi me quedó por un tiempo la costumbre de dormir en el medio de la cama, o moverme dormida a "mi lugar".  

A Mamalicia le encantaban los boleros. Y la música en general. Tenía una radio en la cocina, sobre el microondas -negro, lleno de grasa y donde todavía se podían escuchar cassettes-, desde el cual escuchaba no sé cuál emisora AM donde ponían a Daniel Santos, Felipe Pirela, Julio Jaramillo, Lucho Gatica y quién sabe cuántos otros cuyos nombres no recuerdo. También fuimos a varios conciertos juntas: recuerdo uno en Paseo El Hatillo donde se presentaba un imitador (Elmer? No sé bien) que le encantaba. Ni sé cómo llegamos ahí, creo que lo conoció en algún programa de Venevisión. También tuvo una época donde se pegó con "Qué vale más" de Jeremías y Simón Díaz. Hasta tenía un CD pirata con la canción.

Otra de sus pasiones era viajar. Por supuesto que también fui a muchos viajes. Ahora que lo pienso yo era bien safrisca pegada a Mamalicia todo el tiempo... en fin, el punto es que yo me iba muy feliz, pero cuando llegaba a los lugares y me daba cuenta que mi mamá no estaba, me daba hasta náuseas, pero ya no podía regresar... así que me acostumbraba como al tercer día y me tripeaba el resto del viaje (que terminaban siendo unas dos semanas).

Podría seguir, porque me costó más de cinco meses escribir sobre Mamalicia y ahora quiero escribir de todo, que sepan lo que significó para mi, que a pesar de su amargura y sus regaños era una mujer muy noble y permisiva, que sé que nos quería más que a sí misma y hubiese dado la vida por nosotros, así como la dio por sus hijos; que probablemente tenía hijos y nietos y bisnietos favoritos, pero para cada uno de nosotros probablemente ella era la favorita -aunque algunos quizá no les gustaría admitirlo- y eso es lo que importa. 

Parece que sigo viviendo la vida normal, pero de repente pasa algo que me derrumba el temple. Esta vez fue la llegada de abril y la cercanía de nuestro cumpleaños, además de la muerte de un tío paterno que me recordó que la gente no está para siempre. Estoy deseando que no llegue nunca nuestro cumpleaños porque no vamos a decirnos "feliz cumpleaños" al unísono y eso me tiene hundida en la tristeza desde ahora.

Lo dejaré hasta acá porque se hizo muy largo. No se pueden resumir 30 años en 10 párrafos. Si llegaron hasta acá, gracias, ojalá les haya servido para recordar a sus abuelos o querer disfrutarlos más si todavía los tienen con ustedes. Por mi parte, de más está decir que Mamalicia marcó mi vida para siempre, pero estoy feliz de que haya sido así y me calma saber que ahora está mejor.

Dos de nuestros cumpleaños

junio 24, 2015

Discurso fúnebre

Me llamo Hazel. Augustus Waters fue el fugaz gran amor de mi vida. La nuestra fue una historia de amor épica, y no profundizaré más en el tema para no hundirme en un mar de lágrimas. Gus lo sabía. Gus lo sabe. No voy a contaros nuestra historia de amor porque, como todas las historias de amor reales, morirá con nosotros, como debe ser. Esperaba que él me hiciera un discurso fúnebre a mi, porque nadie podría habérmelo hecho mejor...

Empecé a llorar. (...) Tomé aire y volví a la página.

No puedo hablar de nuestra historia de amor, así que hablaré de matemáticas. No soy matemática, pero de algo estoy segura: entre el 0 y el 1 hay infinitos números. Están el 0,1, el 0,12, el 0,112 y toda una infinita colección de otros números. Por supuesto, entre el 0 y el 2 también hay una serie de números infinita, pero mayor, y entre el 0 y un millón. Hay infinitos más grandes que otros. Nos lo enseñó un escritor que nos gustaba. En estos días, a menudo siento que me fastidia que mi serie infinita sea tan breve. Quiero más números de los que seguramente obtendré, y quiero más números para Augustus de los que obtuvo.

Pero Gus, amor mío, no puedo expresar lo mucho que te agradezco nuestro pequeño infinito. No lo cambiaría por nada del mundo entero. Me has dado una eternidad en esos días contados, y te doy las gracias.
John Green
Bajo la misma estrella
Capítulo 20
Extracto

junio 04, 2015

Servilletas a la carta

Señorita, perdone que la importune con esta humilde misiva, pero considero necesario aprovechar esta única oportunidad de valentía que me otorga el alcohol que hoy bebí -cosa que nunca hago- para expresar en estas pocas servilletas todo lo que hasta ahora he callado. 

Es cierto que usted no me conoce, ni yo a usted, pero he pasado cada noche de cada viernes desde hace un año contemplando su hermosa presentación en este mismo lugar desde el que le escribo -mesa 23, por si le interesa-. Desde aquí puedo escuchar la perfecta sinfonía de su voz al cantar, entre muchos otros, mi bolero favorito; puedo divisar el momento en el que se entrega a la melodía, cierra los ojos y toma el micrófono con ambas manos, evitando un escape imposible; pero debo confesar que el mejor momento de su actuación es cuando sube las rodillas y despega los tacones del suelo, alarga una pierna y la posa suavemente sobre la otra, como si no le pesara, exponiendo al público su perfil radiante. Esto, evidentemente, cuando canta sentada, que agradezco que sea la mayor parte del tiempo, porque cuando se levanta temo que mi corazón no resista un viernes más.

Me declaro irremediablemente adicto a su voz. Me parece oportuno aclararlo, dado que acabo de releer las servilletas anteriores y los halagos que allí describo no se dirigen precisamente a su calidad vocal. A estas alturas, ya no estoy tan seguro de entregarle estas servilletas; creerán que estoy solicitándole un repertorio demasiado extenso y me tildarán de abusivo e irrespetuoso con la dama que nos deleita.

Todo lo anterior es un preámbulo demasiado extenso para que mi mano izquierda tomara el valor de invitarle un café, o dos, ya que no se me da lo del alcohol y de noche ya la he visto suficiente, si me permite el atrevimiento de confesárselo de nuevo. Podría ser mañana o el domingo, si no entorpezco sus planes y sin ofender a su pareja o pretendiente, en caso de que exista. Me gustaría saber más de usted, de su día a día, observar lo que la miopía y la oscuridad del bar no me permiten verle. De nuevo me disculpo, sobre todo, por la verborrea que aquí expongo. Me despido informándole que le dejaré una última servilleta con mi nombre, el número de mi casa y mi dirección, por si acaso lo llega a necesitar. Esperaré con todo gusto su respuesta, que ojalá llegue.

PD: Disculpe nuevamente el atrevimiento, pero es que la acabo de ver salir y, señorita, sinceramente, ¡qué hermoso le queda ese vestido negro!

marzo 02, 2015

Una vez a la semana...

Te gusta el café hirviendo. Lo sé porque sale mucho humo de tu taza cuando te sientas en la misma mesa de la misma panadería todos los miércoles, y no esperas ni un segundo para llevártelo a la boca, probarlo y sonreír de medio lado mientras parpadeas una vez, lentamente. Creo que es una forma interesante de tortura, dado que una vez realicé tu experimento y pasé toda la semana con el labio superior de color rojo "natural". Dolió, pero por un instante y de cierta manera, me sentí cerca de ti. Tuya, para ser más específica.

No es mi culpa que hayas mudado tu perfección a mi panadería favorita, que te antojes de usar la mesa en la que siempre he planeado sentarme a leer "cuando tenga tiempo", que leas el periódico con las mismas ansias con las que me gustaría leer tus ojos, a la vez que paseas por sus páginas con la paciencia de quien no necesita nada más para vivir... 

Estoy escribiendo tonterías. Me disculpo por espiarte cada miércoles, no es mi intención, pero no he podido evitarlo y vaya que lo he intentado. Mi punto es que quisiera conocerte. Soy demasiado cobarde para acercarme y decírtelo, o para dejarte una nota o cualquier otro mecanismo que la gente común suele utilizar. No soy común, no sé hacer estas cosas. 

A veces me convenzo de que preguntaste por mi en la panadería y Norma te dijo todo lo que sabe, que es poco, pero lo suficiente para que no me pierdas la pista... que vivo dos edificios más arriba, que uso el Metro de lunes a jueves y el autobús los viernes, que los últimos miércoles desde hace tres meses uso vestidos y perfume, que no suelo peinarme y que no salgo sin reloj y que, por cierto, lo uso en la mano derecha aunque no soy zurda, porque no sé quién inventó esa regla de que los diestros tenemos que usar el reloj en la mano izquierda y viceversa.

Norma también sabe que escribo. Uno que otro domingo "cuando he tenido tiempo" me he sentado a escribir en la mesa en la que tú te sientas a leer. Seguro también te dijo eso. Además, no es difícil saber que tengo este blog -creo- y que todavía no he aprendido a no escribir sobre mi vida y también creí que te gustaría leer sobre ti y por eso escribo sobre ti. 

Me gustan tus manos cuando se aferran a la taza del café, cuando la sueltan para recorrer las líneas de las noticias, cuando acarician tus cabellos y cuando se posan en tu rodilla. Me gustan tus ojos cuando me miran, porque he notado que me miras. Me gustan tus corbatas, las coloridas, sobre todo. Me gusta que no uses lentes, porque odio los míos. Me gusta cuando tienes barba y cuando no la tienes. Me gustas. No sé tu nombre, pero tienes cara de tener uno que comienza por A. Me gustas, Andrés, Armando o Alfredo. Me gustas como te llames. Me gustas y como soy mejor escribiendo que hablando, lo escribo con la esperanza de que lo leas. M E G U S T A S. Lo siento. Me gustas. Es todo.

PD: No escapes los miércoles cuando llego. Gracias.

julio 03, 2014

Decepción y remordimiento.

Decepción.

The great escape - P!nk

¡Maldita sea! Dijo para sus adentros cuando lo vio de espaldas tomando fotos en aquel jardín. Hacía más de un año que no se hablaban, aunque se veían regularmente y cruzaban miradas indiferentes o de odio, según el ánimo de cada quien. Samuel se volteó y por un segundo sus miradas se cruzaron. ¡Maldito! Pensó mientras volteaba hacia otro lado. Por el rabo del ojo lo vio acercarse y decidió sentarse en la grama. Justo tres minutos antes, sus amigas habían ido al baño y ella decidió quedarse a mirar el atardecer que, desde ese jardín en particular, se veía espectacular. Cruzó las piernas en forma india (nunca entendió por qué esa posición se llamaba así) y puso su cartera en el hueco que se formó entre ellas. Se apoyó con las manos hacia atrás, de modo que podía ver el cielo. Samuel la saludó y se sentó a su lado. Ella lo miró, desconcertada, con una especie de odio e intriga a la vez. -Quiero pedirte perdón, Andrea. Ella suspiró hondo y le respondió con un sonido de duda (Uhmm... o algo así). -No, en serio. He reflexionado muchísimo, de verdad tú no merecías que actuara como lo hice, no merecías que te tratara tan mal y en serio me gustaría que habláramos. Después de todo, hay que quedarse con lo bueno, ¿no? Tú y yo estábamos bien juntos... -¿Qué? ¿La puta de turno te dejó? Me imagino que sí... digo, porque para que armes este show... -Andrea, estoy hablando en serio, por favor... -Por favor te pido yo a ti, amigo. Nos hemos ignorado por más de un año, porque no me vengas a decir que no nos hemos visto... todavía tienes cosas mías que ni siquiera quisiste devolverme y, de un día para otro, te arrepentiste y quieres que mejoremos una relación que murió cuando, justamente de un día para otro, como hoy, decidiste que yo no era una persona digna de permanecer en tu vida, ¡vete a la mierda, Samuel! -Yo jamás dije eso, Andrea... -No, jamás dijiste nada, que fue peor, lo que debería agradecerte porque alimentaste mi imaginación... si le preguntas a mis amigos, y a los tuyos que también son bastante chismosos, todos tienen versiones diferentes de por qué "terminamos". Ni siquiera tuviste las bolas de terminar conmigo, Samuel, ¿de verdad crees que me coma el cuento de que te arrepentiste de tratarme como a una indigente que llegó a pedirte real y la rebotaste? ¡No me jodas! -Pues créeme o no, no me importa, lo último que pretendía era volver a ser lo que fuimos, solo quería pedirte perdón y que supieras que de verdad me arrepentí. Sabes lo que significa para mi pedir perdón, sabes que prefiero ofrecer disculpas, así que juzga tú o no lo hagas, me da igual, ya veo que sigues siendo la misma de siempre. -Claro que sí, a diferencia de ti. No voy a llevar tu carga otra vez, Samuel, no dejaré que tus culpas caigan sobre mi espalda de nuevo. Está bien, te creo... pero no sé si pueda perdonarte ahora, necesito tiempo, y lo digo en serio-. Alzó la vista al cielo y sintió frío. Su teléfono sonó. Cerró los ojos por un minuto para refugiarse en el silencio de la oscuridad. Abrió los ojos. Samuel no estaba. En su lugar, la ventana le dio la bienvenida al mundo real. El reloj marcaba las 4:21 de la madrugada. Había despertado. ¡Maldita sea! Le dijo al silencio.

Remordimiento.

Clocks - Coldplay

Caminaba por una avenida cuando la vio del otro lado. Cruzó corriendo, sin ver que casi cambiaba el semáforo en su contra, hasta quedar detrás de ella, a trescientos metros o más. Sintió nervios. Alargó la mano, pero no la tocó. Evidentemente, porque estaba muy lejos. Metió la mano izquierda en el bolsillo del pantalón y alzó la derecha con intención de saludarla. -¡Andrea!- gritó. Agitó el brazo. Ella volteó. Entrecerró los ojos. Se tocó la cabeza y bajó sus lentes al nivel de la nariz. Hizo un gesto de reconocimiento y se acercó. Él estaba paralizado. -Ah, Samuel, hola... tanto tiempo...-. Cinco años. No podía creer que estaba delante de ella cinco años después y aún sentía la misma taquicardia. -¿Cómo estás? Digo, ¿cómo has estado todo este tiempo? -Bien, la verdad, no puedo quejarme. Estoy de visita, hace tres años que me mudé...- comenzaron a caminar. -Pero eso es bueno, ¿no? Era lo que querías. -No mucho, quería mudarme de casa, no de país... -Ah, ¿en serio te fuiste? Pensé que todos decían eso porque no querías que supiera de ti... -No, en serio... y créeme, no fue por ti, ahora que lo veo en perspectiva, te perdoné más o menos una semana después de la última vez que hablamos, si a eso se le puede llamar hablar. El problema es que me siguió doliendo por más de un año, tú sabes, cosas de escritores, nos regocijamos en el sufrimiento y sacamos algo de provecho, ja ja ja... -¿Eres escritora? -Al menos lo he intentado un par de veces y no me ha ido tan mal. De todas maneras, en Montevideo sí estoy trabajando de Arquitecto, hay que darle uso al título, ¿no? -Oye, Andrea, desde hace un tiempo he querido pedirte perdón... no sé si es la manera correcta, sabes que no soy bueno para hablar de este tipo de cosas... pero he pensado mucho en esto, fui muy injusto contigo, no te merecías tanta indiferencia de mi parte, tanto odio sin fundamento... me he arrepentido profundamente de haberte alejado de mi vida. No diré que fuiste la mejor, pero sí una de las personas buenas e irreemplazables que tenía en mi vida y, sinceramente, no sé por qué hice que te alejaras de mi...-. Ella se detuvo. Lo miró fijamente y sonrió. -¿Quieres tomarte un café?- dijo, abriendo la puerta de un local. Se sentaron en la mesa más próxima a la puerta, quizás adrede. Ella pidió un marrón claro. Él solo pidió agua. -Samuel, ya te lo dije... te perdoné hace mucho tiempo, dejó de dolerme también hace mucho tiempo... he escrito mucho sobre mi vida, contando mis historias con otros protagonistas... me quedé con lo mejor de nuestra relación, olvidé todo lo que me hiciste. Antes, cuando pensaba en eso, intentaba ponerme en tu lugar y lograba odiarme un poco, así como tu me odiaste, creo que por eso te perdoné. Yo sé por qué me alejaste de tu vida, y sé que tú también lo sabes, solo que no quieres aceptarlo, tienes miedo, como siempre lo has tenido, de tus propios sentimientos... -Andrea, yo te amaba... no sé cómo, pero sé que te amaba... -Lo sé, Samuel, y ya encontraste la certeza de tu duda... "no sé por qué hice que te alejaras de mi..." -lo remedó- ...fue el miedo a entregar todo lo que tenías dentro, a derrumbarte delante de mi, a dejarme quererte como yo quería y sabía que podía quererte, a quererme sin condiciones, sin excusas, sin reservas, como sé que querías quererme... reprimiste al amor... -Me arrepiento muchísimo, Andre, de verdad, no sabes cuánto... estos cinco años los he vivido tranquilo, diría que hasta feliz, pero con esa espinita dentro... aprendí a vivir con eso... pero de verdad necesitaba hablar contigo, saber que no sentías rencor, eso me estaba matando por dentro-. Suspiró. Miró el vaso de agua que sudaba el frío del hielo. Lo tocó. Sintió cómo sus dedos se humedecían. Escuchó un ladrido. Cerró los ojos y se refugió por un minuto en la oscuridad de sus párpados. Abrió los ojos. Andrea no estaba. En su lugar, Aaron le dio la bienvenida a la realidad lamiéndole la mano que sobresalía de la cobija. El reloj marcaba las 8:36 de la mañana. Había despertado. ¡Qué malditos son los sueños! Pensó.

mayo 16, 2014

Confesión #6

Creo ciegamente en que todos tenemos un "pozo del amor". Ese pozo se llena y se vacía dependiendo de a cuántos quieres y cuántos te quieren a ti... hay gente que te llena el pozo y gente que lo vacía, por supuesto. A veces la misma gente que lo llena puede vaciarlo, porque no queremos ni nos quieren 24/7, hay días en los que detestas a esa persona que te hace feliz el resto de los días... es así, es ley de vida, es normal para mi. Todos alguna vez hemos pasado por eso.

Hay otras cosas que llenan el pozo: la música, las cosas que te gusta hacer, lugares a los que te gusta ir, gestos, instantes... y otras cosas que vacían el pozo como las peleas, uno que otro recuerdo, malos ratos inevitables del día a día, cosas así. Además, SIEMPRE se sabe cuándo el pozo se está llenando o vaciando, del mismo modo que sabemos quién lo llena y quién lo vacía, aunque nos hagamos los locos... 

Creo ciegamente que, a pesar de que hay factores externos que intervienen en nuestro pozo, somos nosotros los que decidimos cuánto se llevan de él... obviamente, también somos llenadores o vaciadores del pozo de los demás, así que hay que aprender a administrar. No dejemos que otros abusen, pero tampoco abusemos... todos queremos / necesitamos el pozo lleno. ;)

PD: Últimamente mi pozo está siendo llenado por la música y vaciado por recuerdos [entre otras cosas]. Este post es una prueba de que prefiero que siga pasando lo primero.

septiembre 11, 2013

«No te salves» M.B.

...
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
...
pero si 
pese a todo
no puedes evitarlo
...
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo. 

septiembre 05, 2013

Creo en el amor*

Creo en las miradas brillantes. Creo en los besos bajo la lluvia. Creo en la sonrisa que delata la ilusión. Creo en las caricias sanas... y las no tan sanas. Creo en las cartas de amor. Creo en los detalles como el agua que riega el amor. Creo en el suspiro como instrumento para demostrar felicidad, nostalgia de los buenos tiempos, deseos reprimidos y liberar los besos abandonados a la deriva de los labios. Creo en las despedidas pero sobre todo creo en las bienvenidas. Creo en la luna como el lugar de encuentro de las miradas enamoradas. Creo en los besos de todos los colores y sabores. Creo en las mordidas de labios. Creo en el amor antes, durante y después. Creo en el sexo y creo aún más en el sexo con amor. Creo en las vidas pasadas y en las próximas, donde te he encontrado y donde te voy a encontrar. Creo en esta vida porque tú me haces creer en ella. Creo en el conejo de la luna. Creo en las nubes para vivir, para viajar, para amar y para nunca caer, aunque suele suceder. Creo en las canciones como historias de amor escritas en sinfonía. Creo en los finales felices y en los infelices porque dan pie a las bienvenidas. Creo en las alas que nos regalan las ilusiones. Creo en las voces que te nombran. Creo en las mariposas que habitan en mi estómago, aunque a veces las vomite.

*Ciertas condiciones aplican.

marzo 25, 2013

Soñar

Soñar es un acto de valentía
porque mis sueños no se cumplen
porque nunca estás aquí
porque tengo la osadía
de soñarte solo a ti.

Soñar es un acto de fe
porque contengo mis instintos
y me apego al deber ser
porque amarte es una religión
que pocas veces puedo ejercer.

Soñar es un acto de magia
porque al soñarte te tengo
y al despertarme no estás
porque cuando sueño que no te tengo
al despertarme es la realidad.

Soñar es un acto de cobardía
porque simplemente no me atrevo
a estar contigo noche y día
porque es más fácil soñarte
que voltear y hablarte...
de nuevo.

agosto 09, 2012

Esos días...

Hoy es uno de esos días... sí, esos días donde sabíamos lo que pasaría, esos días en los que te extraño y también esos días en los que recuerdo por qué te amo te odio, por qué no puedo verte y por qué mi vida es mejor está bien sin ti...

Hoy es uno de esos días en los que tu ausente presencia pesa demasiado, esos días en los que no puedo cargarla en silencio y debo gritar a ver si alguien me ayuda... un grito inútil, en realidad, un grito que se ahoga en otros gritos porque a los demás les pesa su propia cruz...

Hoy es uno de esos días donde recuerdo que no te recuerdo... porque mi memoria no guardó tu rostro, tu sonrisa, tu mirada, nada de ti... esos días donde pienso que fue mejor así porque quizás [y quiero convencerme de ello], quizás duele menos de lo que dolería si tuviera un recuerdo al cual aferrarme...

Hoy es uno de esos días donde no debería recordarte pensarte, ni siquiera escribirte... pero aquí estoy, pensándote y escribiéndote... sé que sabes cómo me siento hoy, sé que lo sabes porque muchas veces te lo dije... esos días donde prometías lo que nunca cumpliste... ni cumplirás.

Hoy es uno de esos días para brindar por lo que pudo ser y no fue, ni será...

...esos días donde no estuviste...

...ni estarás.

julio 12, 2012

Detalles

...un libro.
               ...una tarjeta.
                                   ...un dibujo.
                                                     ...un regalo.


                                                                       ...un momento.
                                                                                              ...una sonrisa.
                                                                                                                    ...un abrazo.
                                                                                                                                       ...un beso.


                                                                                                                  ...una comida.
                                                                                            ...una mirada.

                                                       ...un TE QUIERO.
[Inserte foto de la prueba del delito]

junio 20, 2012

Ese miedo que me da...

Soy muy cursi, lo admito. Es innato, algo fuera de mi, no lo puedo evitar... escribo cartas, tengo un diario, doy detallitos que sería digno de fotografiar un 14 de febrero como el regalo más romántico del día... bueno, lo de los detalles es parte del pasado -por ahora-, pero entiendan el punto: soy cursi y romántica y niña fresa y todos los sinónimos que quepan.

Bien, anoche me quedé dormida con un susto de esos que se sienten cuando sabes que algo inevitablemente va a pasar... y la razón fue una palabra estúpida que salió a colación ayer, no como sentimiento sino como pronombre: "amor", que me genera un pánico extraño, un miedo irracional -casi fobia- que no me explico.

Es ilógico y algo tonto lo que siento, pero no lo puedo controlar... me da miedo que de un día para otro una persona cambie radicalmente y pase de tratarme "indiferente" a tratarme lindo... me da miedo la felicidad que eso me causa, me da miedo la nube en la que me estoy montando, me da miedo caerme... me da miedo, MIEDO, MI-E-DO. Punto.

No puedo definir lo que está pasando y eso también me da miedo... y no, no pienso autosabotearme la felicidad como siempre lo hago, pero nunca está de más ser precavida y creo que el miedo es un síntoma de ello, solo que el susto que siento es exagerado y es lo que me inquieta, #ModoDramática 

Y escribo esto y siento miedo... 
...ese miedo que me da el amor.

marzo 14, 2012

Confesiones de un tercero

Esquivaba su mirada porque sabía que ella le leería el pensamiento... no oculta sus sentimientos, pero no los asume, da por sentado que ella sabe lo que siente, que lo entiende y que lo acepta así... en parte tiene razón, pero sabe que no es suficiente... sabe que no es justo...

Hace poco que la conoce, hace mucho que ama a otra y ella lo sabe... no le pregunta, no lo juzga, no sabe por qué y no quiere saber, cree que sabe lo suficiente y que podrá lograr que ese amor se acabe... qué equivocada está... no sabe nada... debería interesarse más, debería hablarle, preguntarle... debería comprender... debería... el deber ser...

Esquivaba su mirada porque ella lo miraba fijamente, como buscando respuestas, como preguntándole sin hablar... él lo sabía y por eso no la miró... por eso estuvo distraído todo el tiempo que estuvieron uno frente al otro... por eso trató de compensarlo con ocurrencias que le roban sonrisas a ella... hablando como suele hablar quien quiere conquistar... pero no es suficiente... no lo es...

Y los planes, los momentos juntos, las llamadas... nada es suficiente cuando sabe que es importante para ella y que no puede corresponderle... "no todavía..." y las sonrisas... y las palabras... paciencia, bella... y ella frente a él, siempre frente a él... buscando que sus ojos le confirmen lo que él ni se imagina que ella tiene en mente... que de una vez por todas su mirada le hable, ya que él no quiere hablar...

...que no insista, que solo serán amigos...
...que tenga paciencia, que la olvidará pronto...
...que lo ayude, que lo quiere superar, que confía en ella...

Y la nube sube con la brisa que sale de su boca... y no la besa porque no quiere ilusionarla... ¿y quién fue el loco que dijo que la ilusión viene en besos? Y las ganas... y las indirectas... las ganas... ella empieza a quererlo y él quiere dejar de querer... ¿y cómo se hace en esos casos? ¿qué se supone que debe hacer ella? ¿Esperar o renunciar? No sabe hasta cuándo lo soportará... "la indiferencia..." la amistad que se transforma en ella y se afianza en él... 

...y ella no quiere pensar...
...y él tampoco...
...¿entonces?

marzo 02, 2012

Llamadas

-Aló... ¡hola, honey!
-¿cómo estás, Licenciada?
-Bien, discúlpame si te molesto...
-No, no... para nada, cuéntame.
-¿Quieres ir un fin de semana a Los Roques?
[Se imaginó mientras pulsaba END en su celular]

Hagamos un minuto de silencio por esas llamadas no consumadas... esas que nos morimos por hacer, pero nos da pánico solo con ver el número en el celular... y en vez de SEND pulsamos END y nos quedamos ahí, contemplando la pantalla, deseando que esa persona llame... "hola, ¿me estabas llamando?" para seguramente contestar "no... quizás se marcó solo".

Porque claro, ahora los celulares son inteligentes... ellos "se marcan solos"... son tan inteligentes que "por casualidad" llaman al número de ESA persona que no te atreves a llamar, como diciéndote "qué mas da, deja que te atienda, escucha su voz, sonríe una vez más..."; pero no... no son tan inteligentes como para saber a qué número llamar: ellos "se marcan solos" porque tenías ese número en la última llamada no consumada del día,

...porque marcas, esperas, entras en pánico y pulsas END.

febrero 17, 2012

Había olvidado...

Había olvidado cómo se espera una respuesta...
La rabia de perder la señal durante una llamada...
Los saltitos del corazón queriendo gritar...
El susto de que suene el celular...

Había olvidado lo que se siente pensar bonito...
Las sonrisas espontáneas con nombre y apellido...
Los ojos inquietos esquivando sus ojos...
Las manos sudando buscando las suyas...

Había olvidado cómo se empieza a querer...
Cómo se siente...
Cómo se piensa...
Cómo se vive...

Había olvidado las famosas mariposas...
Quizás sea una fijación más...
Quizás porque no me gustan ellas...
Quizás porque hace mucho no las sentía...

...quizás las recuerdo ahora
...porque ahora me gustas tú.

febrero 08, 2012

Cartas de amor


Me he negado rotundamente a participar en cualquier tipo de concurso que exista a nivel mundial… nunca gano, es verídico, entonces pienso “no invertiré mi tiempo en algo que no voy a ganar” y simplemente no lo hago.
Han habido excepciones:
-Me gané un centro de mesa: ¿no se supone que eso lo regalan? Además, tenía OCHO AÑOS.
-Me gané unas velas en un babyshower: bitch… REALLY? ¿VELAS EN UN BABYSHOWER? Ni siquiera un tetero, una compota… o un pañal.
-Me gané unas entradas para el monólogo de Laureano Márquez… fue el único premio que realmente me gustó, aunque mis papás se adueñaron de las entradas y tuve que pagar la mía [con plata de mi papá, obvio].
En fin, al punto:
Cartas de amor es un concurso de cartas de amor [GUAO!] que El Nacional y Mont Blanc realizan desde no sé cuál año y no sé en cuáles categorías… se nota que sigo qué jode el bendito concurso. Recordé que existía porque leí un post de Toto donde relata su experiencia dentro de un concurso de fotografía, pero por obvias razones no puedo inscribirme en el concurso: ya cerraron.
Las inscripciones para Cartas de amor están abiertas durante todo Febrero: no me he inscrito porque no puedo inscribirme sin tener una carta y obviamente no tengo una carta; aún no decido formalmente que me inscribiré, sólo tengo la idea rondándome en la cabeza porque sería muy interesante escribir una carta de amor… amor a cualquier cosa, pero amor al fin.
Hace tiempo no lo hago: escribo mucha graminácea [léase paja] pero nada tan serio como para ser considerado de relevancia, entonces sería fino expresar mi amor a algo / alguien, a ver si descubro si amo realmente algo / a alguien. Además, imagínense a Karla Suzet -en conjunto con Abbie, obviamente- escribiendo nuevamente una carta de amor… ¿de qué color la raya en el cielo?
La otra cara de la moneda
He leído que ese concurso no es muy creíble… no tengo seguridad de ello, nunca me he tomado la molestia de hacerle seguimiento al proceso, pero hay blogueros que sí: no tengo los post precisos, pero los he leído. Además, estemos claros en algo: para proponerse escribir una carta no es necesario inscribirse en un concurso…
El dilema está en que, si no lo hago, no sentiré la necesidad de escribir la carta y seguiré en las mismas; si lo hago, sentiré la presión de que es un concurso y debo dar lo mejor de mi -y es mentira que lo mejor de uno sale bajo presión- pero al menos escribiré la carta… no es una decisión de vida o muerte, pero es la decisión del cambio [como votar pues].
En realidad, antes de ponerme necia y fastidiosa con eso, lo que haré será redactar mi carta antes de las vacaciones carnavalescas… después decido si la pongo a participar o no,
…quizás escriba más de una.
PD: Si no concurso, prometo publicarla aquí.

noviembre 23, 2011

Bodas

No sé por qué planeo una boda que no va a realizarse.

De unos días para acá he pensado "si llego a casarme..." y comienzo a crearme ideas de cómo sería ese día si quisiera casarme... si quisiera casarme... ese es el punto: si estoy haciendo planes es porque en el fondo quiero casarme. 

Oh God, ¡LA MENTIRA SE ACABÓ!

Tengo todo en mi mente... bueno, la fiesta y eso... porque es que vi un vídeo perfecto de una boda de día y me emocioné porque más o menos así sería mi boda*.

Claro que tengo muchos problemas: el novio, principalmente. No hay ni siquiera un candidato a "futuro imbécil" que quiera reivindicar el título de "el amor de mi vida" y la verdad no he pensado casarme antes de los veinticinco, así que puede tardarse... la plata: para costear la boda que me imagino, bueno, me mataré trabajando y seré un cadáver millonario... aunque podría hacer magia, soy demasiado creativa para esas cosas cuando estoy enamorada... uno siempre encuentra el cómo.

Una de las cosas que me desalienta son los matrimonios a los que he asistido... pana, ¿podrían al menos fingir que se aman? Demasiados nervios, demasiada indiferencia, demasiada preocupación por el antes -preparativos- y el después -fiesta- y se olvidan del durante -AMOR- ¿por qué? Es lo más importante... se supone que se casan por amor, ¿no? 

La idea de no casarme tiene que ver con eso: tengo miedo de no verme de no estar enamorada y bueno, eso me gana todas las partidas porque ni siquiera me animo a jugar.

Si un día decido casarme haré un vídeo con mi novio antes de lanzarme al agua para ver mi cara de idiota [haré encuestas] y si no la tengo, cancelo la boda. Fin.

*Mi boda soñada:
Bueno, algo parecido


Priss + Sebas from Al Agua on Vimeo.

noviembre 08, 2011

Sorpresa...

Acabamos de descubrir Un blog para ella

Estaba leyendo el nuevo post de Elena y no pude evitar entrar al mencionado blog. Las razones son un poco obvias... lo leí todo. De verdad, desde la primera publicación y es la primera vez que hago eso con un blog, siempre reviso y leo los post que tienen títulos que me llaman la atención... pero este blog necesitaba leerlo todo. Más bien Ella necesitaba hacerlo.¡Qué loco! ¿Cómo va a existir "un blog para ella"? 

Confieso que, después de leer ¿Quién es ella?, decidí leerlo al revés, es decir, desde su inicio hasta el final... regularmente leo "cualquier vaina" de un blog que me interese. Y pues mira, este hombre que escribe -o que escribía- ese blog tiene twitter y se hace llamar ÉL aunque en realidad tiene nombre y apellido, una cuenta twitter "de verdad" y hasta tiene otro blog de algo completamente diferente.

¿Que por qué lo sé? Porque necesitaba demostrarle a Ella lo que yo ya sé, porque nunca me cree: que esa relación no existió, o quizás sí, pero no todo es como lo pintan... yo -hasta Ella, a veces- escribo cosas exageradas para que todo parezca más bonito o más trágico de lo que en verdad es... pero al leerlo a ÉL, Ella se enamoró... no de ese ÉL, sino de la idealización de su propio ÉL. 

A ver, me explico: Ella sueña con encontrarlo a ÉL, por si no se habían dado cuenta. Y el hecho de haber encontrado a un "ÉL" la hace esperanzarse de que existe el suyo, aunque haya encontrado pedacitos de su idealización en otros que en algún momento quisieron usurpar el papel de ÉL. No la dejo escribir porque será demasiado miel con azúcar... es decir, exageradamente empalagosa. Mucho tengo con el diseño del blog; pero supongo que se imaginan la opinión que tiene de Un blog para ella, ¿no?

¡EXACTO! Siente que, en algunos de sus post, le escribía a Ella... y mira, no. Debo darle un par de cachetadas a ver si reacciona un poco y se da cuenta que es uno más del montón de blogs que la gente -sí, hombres y mujeres- escriben para enamorar a desconocidos -o para atraerlos... chancear, pues- y no porque realmente son así de bellos... y es aquí donde me pongo pesimista y antes de insultar al pobre hombre que no tiene la culpa, 

le cedo la palabra a Ella...

Confieso que, aunque investigamos rápidamente y sé la verdad y todo eso, no dejo de pensar en qué podría pasar si nos encontramos con un hombre así... ¿qué sería de este blog? ¿Escribiríamos como escribe el ÉL que no es el mío? Creo que ambas tenemos el mismo defecto: no nos gusta escribir propiamente lo que nos gusta de algo / alguien... así que, en venganza, diré que le encantó que describiera su relación tan sexual con esa Ella que no es yo; en el fondo, pensó que esa Ella era una mezcla de nosotras dos y que, en ocasiones, describía a la perfección rasgos de nuestra personalidad y, por qué no, también de nuestro cuerpo.

No me enamoré de ÉL como dice yo. No me enamoré de ninguna idealización de nada, siempre he estado enamorada de ese alguien que creo encontrar en los que ya han pasado por nuestras vidas y espero que el próximo que encontremos se quede... [al menos un rato lo suficientemente largo como para hacerla vivir algo hermoso] y nos haga vivir cosas lindas para registrar algo bueno en este blog... mejor dicho, para que yo me deje escribir.

Si a ver vamos, a yo le encanta Myself y no ando diciendo por el mundo que es una loca que le gustan los mujeriegos... ¿por qué tiene que decir que a mi me gustan los románticos? Bueno, es cierto, pero no me da la gana pues... aunque, la verdad, Myself tiene su lado bueno, pobrecito, no le echaré tierra, pero sinceramente me parece un hombre muy básico. En fin... lo que nos gustó -a las dos- de ÉL es que combina las dos cosas a la perfección: amor y sexo y lo mejor para mi: es fiel. Al menos eso parece.

Mejor dejo de escribir de ese ÉL porque ya sabemos que no existe... lo que quiero dejar en claro es que debemos encontrar un hombre así... más que un deber, es un deseo, a ver si yo deja de ser tan antiamor y termina de dejarme ser y dejarme salir y tomar de nuevo las riendas de nuestra vida... por lo pronto, vamos relativamente bien: nos consideramos una a la otra y hacemos cosas que nos gusten a las dos, compartimos la vida que es de ambas y podría afirmar que estamos fusionándonos... ese es el mejor síntoma de que estamos madurando.

Últimamente mi ánimo estaba -o está- por el suelo, de verdad estoy muy baja de amor y lo estaba transmitiendo, exteriorizando y publicando donde no se debe (en @LoKarla) y hoy ese blog nos hizo el día... nos dio esperanzas -más a mi, obviamente- para seguir sin decaer y sin desesperarme, a sabiendas que por el camino habrá un ÉL que me salvará de la manada de lobos hambrientos en una fiesta.

¿Se dieron cuenta por qué no dejo que escriba seguido?

PD: Cada vez me gusta más la idea de ser dos.
Nota mental: escribir una descripción de ambas para que los nuevos lectores no mueran en el intento de entender este tipo de post.
PD2: El verdadero ÉL no es el prototipo de mi Ella, pero ama su manera de escribir... en un blog para ella; el otro blog me gusta más a mi.

junio 16, 2011

Viajar para amar...

...o amar para viajar?


La distancia es un tema muy delicado, muy doloroso, muy "de estos tiempos" y es lo que no me gusta "de estos tiempos". Antes todo era más fácil, "la moda" ahora son las relaciones a distancia, porque es lo más fácil de conseguir, porque de repente se dio, porque conociste a alguien especial en un viaje y vive lejos de ti... porque "el amor" es así de ilógico, de irónico, de quién sabe qué más cosas. 


Muchas han sido las historias hermosas de relaciones a distancia que se consolidan con la mudanza de uno a la ciudad del otro y el famoso "felices para siempre". No se engañen, esa es la excepción, no es la regla. ¿A qué me refiero? Que no es que por el simple hecho de que otros hayan triunfado, todos lo harán; porque no podemos vivir las historias de otros, no podemos iniciar algo con la idea de un final como el de tal persona y el amor de su vida.


El amor a distancia es demasiado complicado, no es imposible, pero es complicado. No todos tienen la madurez de sobrellevarlo y, peor aún, casi nadie tiene la suerte de tener un final feliz. Claro está, que no por esto van a negarse rotundamente a vivirlo; a pesar de mis experiencias y de todo lo que digo y lo que demuestro, sigo apostando al amor, sea como sea, mientras haya sinceridad de por medio, claramente. Además, no podemos iniciar una relación pensando en que va a fracasar, en lo que puede pasar, en lo que podría ser si... no, la idea es vivir el aquí y el ahora, sin dejar a un lado el futuro, pero sin darle demasiada importancia como para privarte de vivir y experimentar.


Este loco mundo en el que vivimos... en este tema hay mucha tela que cortar, sólo estoy agarrando mi tijera porque ahora es que está llegando la ropa. Y la pregunta sigue abierta: ¿Viajar para amar o amar para viajar? Ustedes dicen.



Firmado y sellado.

Me siguen los buenos