Mostrando entradas con la etiqueta Serie Recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Serie Recuerdos. Mostrar todas las entradas

octubre 08, 2013

"Recuerdos" Plus

Sé que me olvidé de este proyecto, pero créanme, ahora más que nunca tengo los recuerdos frescos... de hecho, el de hoy es uno que no me ha dejado en paz, no sé por qué me acuesto y me levanto pensando en ello, así que lo voy a escribir a ver si me deja tranquila. A esta persona no la conocí, de hecho lo más que le dije fue "mucho gusto", pero sus hijos han estado en mi vida antes y mucho más después de su muerte. Esta entrada será algo atípica, por eso es "plus".

De mis recuerdos:
Marlen

La primera -y única- vez que vi a la señora Marlén fue en mi graduación: una amiga me estaba tomando fotos con una cámara semi profesional y Génesis me pidió que le tomara una foto con su mamá y su hijo. Probablemente hubiese conocido a Emmanuel ese día, pero supongo que son cosas del destino. No le di mucha importancia al asunto y por eso no me explico cómo tengo ese recuerdo tan presente, a pesar de todo lo que se vive en dos días de actos de graduación. 

Estaba en primer año de la carrera cuando vi a Genesis por primera vez: siempre estuvimos en secciones diferentes y sin embargo su grupo "odiaba" al mío y viceversa. Fue así durante más de tres años. Al principio la confundía con otra (Carolina) y pensaba que eran una sola persona porque ambas tienen el cabello negro, ondulado y se vestían parecido (jeans, zapatos deportivos, etc.) hasta el día que las vi juntas y dejé de creer que estaba loca porque unos días la veía morena y otros días blanca. Lo cierto es que, cuando nos tocó hacer prácticas profesionales juntas, el "odio" de más de tres años se desvaneció en menos de tres meses. Cosas de la vida.

El último recuerdo que tengo de ella antes de la muerte de su mamá coincide (más o menos) con el primer recuerdo que tengo de su hermano: las fiestas de graduación. Yo estaba con Raquel, Gaby y unos tragos de más (o de menos, comparado con el final de la fiesta), pero recuerdo perfecto que estábamos en el "lobby" chismeando a un matrimonio que se tomaba fotos antes de entrar a su respectiva fiesta cuando se bajaron Génesis y Emmanuel de un carro (lo que no me permite recordar el ron es el protocolo de presentación) y nuestro trayecto desde la entrada hasta la mesa fue fotografiado escalón por escalón. Las fotos ayudan a la memoria.

El último recuerdo que tengo de Emmanuel antes de la muerte de su mamá es una foto que se tomó de mi teléfono el jueves antes de ese viernes que le cambió la vida. Repito, las fotos ayudan a recordar: él sale con una mueca que odio (y nunca se lo he dicho) en unas escaleras mecánicas de un centro comercial. Tengo la certeza de que no entramos al cine, pero no recuerdo qué hicimos y, cuando decidimos irnos, su mamá lo llamó para que le comprara un postre... entramos a un local y él pidió una tartaleta de fresa (o una torta, no estoy segura) y nos fuimos.

Luego de leer el mensaje con la noticia el sábado en la mañana, recuerdo absolutamente todo lo que viví ese día, pero básicamente fue así: Génesis llegó, luego Emmanuel, fuimos al cementerio, los abracé pocas veces porque había mucha gente, los llamé al final de la tarde... el recuerdo más vivo y más triste de esos días tan difíciles fue en la entrega del título post mortem. Además, el día que los acompañé al cementerio... pero, en general, el proceso de haberse caído y levantarse poco a poco ha sido duro. Incluso hoy no puedo afirmar que estén completamente de pie.

La verdad, no sé de dónde saqué tantas palabras para la misma tristeza en tantos días diferentes, cómo me abstuve de llorar cuando él lloraba, de dónde me salió fuerza y valentía para apoyarlo cuando, en vez de levantarse, quería escarbar la tierra, hacer un hueco y meterse dentro. Fui alguien que él necesitaba y que yo no sabía que podía llegar a ser. Hay ciertas cosas que no sé si deba decir, pero aquí -y omitiendo el por qué- puedo darle las gracias, señora Marlén.

enero 16, 2013

"Recuerdos" Capítulo 1

Debido a que todo lo que escribí en Diciembre está en mi celular y todo tiene que ver con mis primeros y últimos recuerdos de las cosas y de las personas, decidí crear una serie de post en relación a ello; además, así practico mi escritura y otras cosas que me da un poco de flojera explicar [y aquí ya estoy pecando].

De mis recuerdos:
Papajota
17 de Diciembre de 2012 a las 23:25


Era una niña... 4 o 5 años, no lo recuerdo con exactitud. Vestía camiseta y shorts, como de pijama, medias cortas y zapatos negros con broche. Venía de la bodega que siempre ha existido en mi calle, desde que tengo uso de razón; últimamente me pregunto desde cuándo una persona comienza a guardar recuerdos, porque este que escribo es un recuerdo muy lejano, quizás mi primer recuerdo... venía de la bodega con mi abuelo: un hombre negro, corpulento, un poco barrigón, con franelilla blanca de algodón -de esas que usan los hombres bajo las camisas-, con un pantalón de lino marrón oscuro y unas sandalias cruzadas, sin broches ni sujeta dedos: los pocos recuerdos que tengo de mi abuelo siempre los asocio a esas sandalias. Iba de su mano y recuerdo con claridad que sentía sus arrugas, su calidez y su firmeza que para mi se tradujo en cariño y seguridad... y hoy sigo pensando lo mismo.

Recuerdo que caminamos unos 100 pasos por la acera contraria a la de la bodega, al lado de una pared de cerámica roja, yo volteé y él me sonrió, sus dientes eran muy blancos a pesar de que, por lo que sé, no iba al odontólogo, ni a ningún otro médico, la gente "de antes" suele ser así, curarse por sí mismos y no confiar en ningún "batablanca"... su mirada era tierna, sus ojos café y sus arrugas "pata de gallo" se unían a sus arrugas de los pómulos al sonreír... era mi Papajota.

No recuerdo a un papajota más vivo que ese, pues mi último recuerdo de él es triste: postrado en una cama de hospital -o clínica, la verdad da igual-, con los ojos cerrados y bendiciendo a una Benita -así me decía- que se despedía porque ya era tarde y debía ir al colegio al día siguiente. Lo recuerdo sin expresión, como meditando, como si no quisiera ver a nadie; con sus manos en el pecho aguantando la sábana como si creyera que alguien vendría a desarroparlo; en una habitación de paredes blancas, pálida, sin alegría, fría por el aire acondicionado y llena de gente porque él nunca estuvo solo... yo me despedí y lo besé y no tengo muy claro si abrió los ojos para verme, pero fue la última vez que lo vi con vida... si a eso puede llamársele vida.

No sé por qué tengo esos recuerdos tan vivos, como si todo hubiese pasado ayer, pero tenía que escribirlo por si acaso alguna vez lo olvido: no quiero olvidar a la gente que quiero y creo, no, estoy segura que no va a ser el último recuerdo que escriba para prevenir a mi memoria que, aunque es joven, ya empieza a fallar.

PD: Todo lo escrito en cursiva fueron correcciones de hoy.

Me siguen los buenos