noviembre 04, 2010

De frente

Hace unos días escuché de una profesora que los científicos tienen una explicación para el hecho de bajar la mirada y querer estar acostados cuando nos sentimos tristes... Y ver hacia arriba cuando estamos felices, sonriendo, etc.; aunque no he buscado dicha explicación, hoy venía pensando en eso mientras me calaba las colas comunes de Caracas.

Siempre me he considerado realista, eso de ver el vaso medio lleno, medio vacío, de verle el lado bueno o malo a todo, no va conmigo. Yo suelo ver la realidad, pensar en lo que puede pasar, sea positivo o negativo, "veo el vaso por la mitad" y listo. Hoy, viendo por la ventana del bus, descubrí que es muy bueno ver las cosas de frente, estás viendo lo real, lo palpable, lo que tienes ante tus ojos: la realidad. Y también estás viendo, de reojo, la inmensidad del cielo, la belleza de las nubes, lo lindo que es todo, al mismo tiempo que ves el suelo, el asfalto negro de lo negativo, la caída, eso que también puede pasarte, aunque ni siquiera puedas pensarlo.

Entonces es claro: ambas cosas tienen las mismas posibilidades de ocurrir. Y todo eso lo puedes saber viendo de frente la realidad. Si ves sólo hacia arriba, intentarás ser feliz siempre, pero la realidad te golpeará en la cara una y mil veces. Y ni hablar de si ves sólo hacia abajo. Terminarás suicidándote. Es por eso que la gente, por lo que he visto en la calle, siempre va con la mirada hacia el frente, recta, derecha. Aquellos que van esquivando huecos y los que van contando nubes tendrán siempre la cara roja de los golpes que la realidad les dará.

No sé cómo terminar pues, pero lo que quise decir ya lo dije. No es malo ser optimista, pero es mejor ser realista, como dicen por ahí: un pesimista es un optimista con experiencia. No quiero llegar a eso.

Firmado y sellado.

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