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marzo 02, 2015

Una vez a la semana...

Te gusta el café hirviendo. Lo sé porque sale mucho humo de tu taza cuando te sientas en la misma mesa de la misma panadería todos los miércoles, y no esperas ni un segundo para llevártelo a la boca, probarlo y sonreír de medio lado mientras parpadeas una vez, lentamente. Creo que es una forma interesante de tortura, dado que una vez realicé tu experimento y pasé toda la semana con el labio superior de color rojo "natural". Dolió, pero por un instante y de cierta manera, me sentí cerca de ti. Tuya, para ser más específica.

No es mi culpa que hayas mudado tu perfección a mi panadería favorita, que te antojes de usar la mesa en la que siempre he planeado sentarme a leer "cuando tenga tiempo", que leas el periódico con las mismas ansias con las que me gustaría leer tus ojos, a la vez que paseas por sus páginas con la paciencia de quien no necesita nada más para vivir... 

Estoy escribiendo tonterías. Me disculpo por espiarte cada miércoles, no es mi intención, pero no he podido evitarlo y vaya que lo he intentado. Mi punto es que quisiera conocerte. Soy demasiado cobarde para acercarme y decírtelo, o para dejarte una nota o cualquier otro mecanismo que la gente común suele utilizar. No soy común, no sé hacer estas cosas. 

A veces me convenzo de que preguntaste por mi en la panadería y Norma te dijo todo lo que sabe, que es poco, pero lo suficiente para que no me pierdas la pista... que vivo dos edificios más arriba, que uso el Metro de lunes a jueves y el autobús los viernes, que los últimos miércoles desde hace tres meses uso vestidos y perfume, que no suelo peinarme y que no salgo sin reloj y que, por cierto, lo uso en la mano derecha aunque no soy zurda, porque no sé quién inventó esa regla de que los diestros tenemos que usar el reloj en la mano izquierda y viceversa.

Norma también sabe que escribo. Uno que otro domingo "cuando he tenido tiempo" me he sentado a escribir en la mesa en la que tú te sientas a leer. Seguro también te dijo eso. Además, no es difícil saber que tengo este blog -creo- y que todavía no he aprendido a no escribir sobre mi vida y también creí que te gustaría leer sobre ti y por eso escribo sobre ti. 

Me gustan tus manos cuando se aferran a la taza del café, cuando la sueltan para recorrer las líneas de las noticias, cuando acarician tus cabellos y cuando se posan en tu rodilla. Me gustan tus ojos cuando me miran, porque he notado que me miras. Me gustan tus corbatas, las coloridas, sobre todo. Me gusta que no uses lentes, porque odio los míos. Me gusta cuando tienes barba y cuando no la tienes. Me gustas. No sé tu nombre, pero tienes cara de tener uno que comienza por A. Me gustas, Andrés, Armando o Alfredo. Me gustas como te llames. Me gustas y como soy mejor escribiendo que hablando, lo escribo con la esperanza de que lo leas. M E G U S T A S. Lo siento. Me gustas. Es todo.

PD: No escapes los miércoles cuando llego. Gracias.

febrero 21, 2013

Gracias

Mis despedidas han sido más que mis bienvenidas. Supongo que tengo un problema. También puede ser que los demás tienen un problema conmigo, pero no me gusta echarle la culpa a otros, al menos no en cuestiones de sentimientos, quizás por eso las despedidas son mayoría. Digo adiós y vuelvo a caer... y vuelvo a decir adiós. Masoquismo le llaman a eso. Así como la gente que no se resigna a perder... pero la realidad es que yo nunca he perdido porque nunca he tenido. 

Me enamoré de alguien que no existió nunca. Un invento de alguien más a quien le pareció divertido hacerse pasar por "el hombre perfecto"... y qué loca, ¿cómo voy a ser tan inocente? ¿Cómo pude caer así? ¿Cómo pude ser tan ciega durante más de cuatro años? Eso es lo de menos. Es la primera y espero que sea la última vez que lo escribo.

¿Que por qué lo digo ahora? Porque se lo conté a una persona con quien no quiero tener secretos. Ese era mi secreto y hoy, después de todo, decidí que no quiero que se sienta especial por saberlo. Esa persona ha querido despedirse de mi desde hace días y trató de hacerlo de manera sutil y no lo dejé... por necia, por Abbie. Esa persona hoy se levantó con el pie izquierdo y yo pagué los platos rotos y no fue nada agradable.

Como siempre he escrito, en esta vida hay que agradecerlo todo. Ese alguien que se hizo pasar por otro alguien me enseñó a querer y a quererme, aunque irónicamente él [o ella] no se quería a sí mismo. Lo he agradecido cada día de mi vida, aunque no siempre he puesto en práctica lo que me enseñó.

Doy las gracias porque fue lo que aprendí a hacer después de mi primera decepción: no puedo dañar a nadie porque sé cómo que se siente que te dañen, que te humillen, que te engañen, que se burlen de ti... por eso simplemente digo lo que siento y me alejo, me aparto y fin de la historia. Es lo que he hecho desde que tengo uso de razón.

A ti te doy las gracias por los libros. También por hacer que Abbie sonriera una vez más, por lograr que Karla la dejara vivirte. Te agradezco los momentos vividos que se convierten en recuerdos invaluables porque es lo único que nos quedará al final. Te doy las gracias por todas las veces que me aguantaste, porque soy igual de insoportable que tú. Gracias por las veces que me hiciste creer que podía pasar algo más; como dicen, la esperanza es lo último que se pierde... yo la perdí hoy.

Gracias por la confianza, por las sonrisas que fueron más que las lágrimas, por el cariño, por la amistad... gracias por los te quiero. Gracias por ser el espejismo de aquel que tanto amé: definitivamente él no eres tú y tú nunca serás como él; quizás mi error fue empeñarme en verlo en ti, pero ya no importa. Gracias por haber sido parte de mi vida... no sé si lo seguirás siendo pero hoy quiero agradecértelo.

Gracias por todo y aquí, por favor, incluye lo que se me está olvidando.

enero 09, 2013

¿Culpabilidad por qué?

Quisiera saber qué tipo de ingredientes tiene mi perfume -mis perfumes, son varios los que uso- o si es por causa de mis perfumes el hecho de que algunos fulanos estén pendientes de mi. OJO, con esto no quiero  presumir ni dar a entender que soy quien no soy (una mujer con cuerpo de top model o algo similar), lo que tampoco implica que no me valoro ni estoy segura de mis (¿encantos?) cualidades, virtudes o como lo quieran llamar.

La verdad del caso es que, últimamente, varios personajes han insistido mantenerse presentes en el perímetro 2.0 donde me desenvuelvo... algunos hasta han intentado hacerlo en vivo y directo, ¿qué está pasando? Cualquiera diría que tengo una relación perfecta, porque ese tipo de cosas pasan cuando eres plenamente feliz en una relación, cuando estás tan estable que podrías ser la base de cualquier edificación... y bueno, evidentemente no es mi caso.

Además, tengo un imán para los acosadores (no stalkers como se llaman popularmente en Twitter, porque esos al menos son divertidos), algunos de los fulanos me dan un poco de miedito y por eso los ignoro... y lo digo aquí para que lo sepan, por si me leen y no se han dado cuenta de lo que hago y de lo que hacen.

La culpabilidad viene, en todo esto, cuando trato de decidir si bloquearlos o no, si ser [más] sincera con ellos o no al punto de ser cruel, porque lamentablemente la crueldad es la que nos abre los ojos ante lo que suponemos que hacemos bien creyendo que no dañamos ni incomodamos a nadie. La culpabilidad se materializa cuando me envían regalos y no sé si está bien recibirlos y "fingir demencia" porque sé que estoy alentando sus ilusiones... y  lo sé mejor que nadie porque lo he vivido.

Lamentablemente tengo suficiente experiencia, si no exceso de experiencia en cuestiones de enamoramiento individual* (léase enamorarse solo) como para auspiciar que alguien se enamore de mi sin yo sentir una pizca de amor por él... o ella, equis, esa es otra historia. Me parece que no está bien dejar volar la imaginación de los fulanos que creen que algún día podrán conquistarme... o llevarme a la cama, lo que sea que quieran lograr, y he sido lo suficientemente sincera -creo- con todos ellos, solo que no ha funcionado como he querido, o quizás no he querido que funcione del todo, que es peor.

Ahora, ¿culpabilidad por qué? ¿Acaso los hombres de los que me he enamorado han sentido pena alguna por mi? ¿Le han puesto barreras a mi imaginación loca para que yo no me ilusionara [demasiado]? ¿Han sido sinceros diciéndome, al menos, que sólo querían alguien que les levantara el ego o el miembro viril? NO, ¿verdad? Entonces, creo que llegó el momento de ser plasta de mierda en ese sentido, porque lo he sido en muchos escenarios menos en ese, porque me parecía algo serio... hasta ayer.

No estoy tan loca como para dañar a los que no se lo merecen, con ellos he tenido que ser más sincera y me ha afectado más serlo porque sé lo que se siente, he estado en sus posiciones muchas veces; una vez más lo siento pero no sé cómo enamorarme con otro órgano que no sea el corazón, nunca he aprendido y espero nunca aprender... esa también es otra historia,

...pero estoy lo suficientemente desquiciada como para mandar a los demás a la mierda. 

*Después que lo escribí, pensé en amor individual como amor a uno mismo, pero eso es un poco más cerca del narcisismo así que lo dejé como está.
PD: Feliz año y toda esa cursilería que no tengo ánimos de escribir.

Me siguen los buenos