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noviembre 24, 2014

Demasiadas veces

¿Cuántas veces son demasiadas veces? Creo que depende de si es bueno o malo. Lo bueno nunca nos parece demasiado, mientras que lo malo, si sucede más de una vez, nos agobia y nos hace creer que estamos condenados. Esto lo escribo desde el empirismo puro y duro. Lo pensaba el fin de semana, después de que me pasara "lo mismo" una vez más. Ya son tres veces. La tercera es la vencida, ¿no? Al menos eso dicen. 

Creo que algo (malo, ya quedó claro) es "demasiado" cuando te da igual, cuando deja de tener sentido, de importarte... cuando te pasó una y otra vez y lloraste y te dolió y no lo superaste, aunque digas que sí, y te pasa otra y otra vez y la reacción es más de desgano, de rutina, de conformidad... son demasiadas veces cuando ya no te crees víctima ni te sientes vulnerado/a sino parte del proceso... cuando lo aceptas y decides que la próxima lo harás mejor... cuando vuelves a aplicar la misma fórmula.

Debo confesar que he usado una misma fórmula desde hace años, lo descubrí esta vez y el primer paso para cambiar es saber qué hay que cambiar. Hoy creo que tres veces son demasiadas veces para una sola vida, hay piedras que tienen patas y hay que cortárselas para sobrevivir. 

Como mínimo, tengo que despejar otra incógnita, porque ya sé cuál es el valor de X. 

Tengo que avanzar.


PD: Me disculpan la alegoría con la estadística, estoy a punto de graduarme. 
#DiosMediante #Amén 

septiembre 02, 2014

Tengo deudas

A veces me da por leer lo que he escrito desde tiempos inmemoriales y hoy fue uno de esos días. Desde mis Pascualinas hasta este blog y el de Wordpress (que básicamente venía siendo lo mismo, porque hacía copy&paste), me di cuenta que todo lo que viví con Emmanuel no está en -casi- ninguna parte. Todas las "estupideces" que publicaba "en incógnito" eran por / para él*, no me da pena escribirlo, ni miedo, ni angustia de que alguien pueda leerlo y decirle que voy a escribir sobre nosotros... mejor dicho, sobre él en mi vida... o que lo lea él mismo, quién sabe, antes era "mi stalker oficial". Sinceramente, eso ya no me interesa, no me importa, no me afecta. Fueron siete meses intensos, quizás un poco menos, pero creo que logré despojarme del miedo y la decepción (entre otras cosas) que me impedían decir y/o escribir esos dos años como la buena historia que es, como esas anécdotas de la vida que sabes que no podrás olvidar, por más que quieras.

Miedo. No sé exactamente a qué le tenía miedo. En realidad, era miedo de mi misma, de lo que siento o sentía... de "descubrir" que aún seguía enamorada o algo así, de extrañarlo como lo hacía hasta hace un par de ¿semanas? ¿meses? ... ¿Acaso ha sido diferente alguna vez? La única diferencia con él es que pude tocarlo, abrazarlo y todas esas cosas que se supone que son normales en las relaciones sociales y sentimentales. Pero, en esencia, fue la misma mierda: me enamoré sola, ¡qué coño! Lo asumo, lo vivo, lo sufro y lo supero. 

Decepción. Una de las tantas veces que reflexioné en mi diario sobre cómo podía salir de "esto", recordé cómo había salido de las ediciones anteriores (sí, mi vida sentimental ha sido siempre igual, con sutiles diferencias) y supe que la decepción era la clave. Creo que él nunca lo leyó, pero es como si lo hubiera hecho, porque en ese escrito le pedía que me decepcionara para tener una excusa, porque soy así de cobarde, y lo hizo. Es -casi- todo lo que tengo que decir al respecto.

En alguna parte escribí que tenía mucho que contar. No mentía. Esas son las deudas que tengo conmigo misma, con Abbie para ser más exacta, porque ella merece tener respaldo escrito de sus recuerdos, de los momentos felices así como de los momentos malditos, los que la dañaron. Momentos que llenan y vacían su pozo, diría.

Hay ciertas cosas que aún no me he permitido hacer, precisamente por ese miedo que describo, pero no estoy apurada, dicen que hay que dejar que el tiempo haga su trabajo y yo estoy muy tranquila ahora, no pretendo que eso cambie por una foto o una canción... ni siquiera por este escrito.

PD: Tengo la sensación de que ha pasado mucho más tiempo del que en realidad ha pasado, "así de relativo es el tiempo" M.B.
*Sé que saben cuáles post eran por / para él, solo quiero creer que el hecho de no nombrarlo me daba un poco de privacidad. ;)

agosto 21, 2014

Perfecto Simple

Creo que lo mejor fue perderte. A ti, a ti y a ti. No digamos "perderte" porque, en honor a la verdad, nadie tiene el título de propiedad de nadie. 

Creo que lo mejor fue dejarte ir. Pude insistir, pude escribirte, llamarte, buscarte porque sabía dónde estabas... pude decir que todo fue un mal entendido, que no te quería lejos de mi, que no sé cuál fue mi error y rogarte me perdonaras, que tuviste muchos errores pero que olvidaría todo... que volvieras, que no te fueras del todo, que no te necesitaba pero te quería... pude escribirte otra carta, otros versos, darte otro abrazo... pude tomarte de la mano otra vez, mirarte a los ojos y resolver tus dudas aunque no tuviera ni mis certezas, solo para aliviarte las pesadillas... pude velar tus sueños, sé que me hubieses dejado hacerlo... pude creer más en ti, darte el beneficio de la duda, salvarte cuando no me lo pediste, mostrarte mi mundo de poesía que no querías conocer, ponerte una vez más el dedo en los labios y los labios en la frente... pude decirte por última vez todo lo que significabas y significarás para mi, lo que aprendí sin que me enseñaras, lo que me enseñaste sin que te lo pidiera, lo que te di sin querer, lo que perdí queriendo... pude seguir hablando bien de ti, que no eras una mentira, que no eras un disfraz, que no me harías daño, que siempre fui yo quien te dejó avanzar, yo "la culpable"...  pude seguir sanando las heridas que no te hice mientras tú hacías heridas que no ibas a sanar... pude decir y hacer lo que me dijeras*...

...pude... 
...pero no quise...
...y menos mal.
*Pude hacer mucho más que todo esto. 
  Agradezco que no me diste tiempo.

julio 24, 2014

Soy la llorona de los cines

Soy de esas que llora en el cine. Lloré con La ladrona de libros, lloré con Harry Potter, con Life of Pi, con Intouchables, etc. etc., etc. Del mismo modo, lloro más cuando veo las películas en mi casa. Por supuesto, porque no hay nadie viéndome. No soy de las que compra películas en La Guairita o en Ciudad Universitaria (las veces que lo he hecho me han estafado, so...) pero siempre que tengo tiempo y ganas (sobre todo ganas), ando pescando alguna buena película en la televisión... por cable, porque en los canales nacionales todavía pasan películas de 1980 como lo último de Hollywood.

Hoy me di cuenta que soy fan de las películas donde la/el protagonista tiene una enfermedad terminal y se enamora. Voy a criticar: los protagonistas son unas ratas. Digo, porque hacen que el otro se enamore y luego van y se mueren. No pueden ir por la vida así, amigos. Y es masoquismo de mi parte ver ese tipo de películas, pero en mi defensa, diré que lloro con cualquier escena emotiva que salga en cualquier película. Puedo llorar con Fast & Furious 7 cuando el Brian de mentira se muera, lo juro. (No es spoiler, claramente todos saben que Paul Walker se murió y que sus hermanos lo reemplazaron en la película y "retirarán" al personaje por obvias razones, que para mi es como que lo maten, pues). 

Bueno, el punto es que yo soy la llorona. No tengo un hijo perdido (o muerto, no sé #ignorante), ni bata blanca, ni pido la cola en las carreteras, pero soy la llorona, lo juro (¿o esa es La Sayona? ¡Bueh!). No me inviten al cine a ver películas románticas, porque aunque sea cómica, voy a llorar. Llévenme a ver, no sé, Tarantino, las de Pixar, algo así... qué pena con la visita, en serio, pero no puedo evitarlo. He aprendido a llorar en silencio y a reprimir la mayoría de las lágrimas, pero cuando me descubren, como soy un poco ciega, digo "es que me llora el ojo por el cansancio". Me amo por esas excusas baratas. 

Pero en serio, a veces me llora el ojo.

PD: No soy cinéfila, ni siquiera me gusta tanto el cine. Mentira, sí me gusta, pero no tengo con quién ir. Invítenme.

julio 12, 2014

Valor

Qué triste, Carlos... ni una carta.
Yo que te escribí tantas, y tú no pudiste dejarme ni una nota en la nevera.
Que te ibas, que nos dejabas aquí... solas... no entiendo.
¿Acaso no te importamos? Tu hija no ha parado de llorar.
Ella no lo entiende, yo no sé si estoy tratando de justificarte.
Siempre fuiste obstinado, pero esta vez te pasaste...
Te empeñaste en mantener y aumentar todos nuestros bienes. 
Siempre me opuse a esa manía tuya de aferrarte a lo material.
Y ahora, te fuiste y no te llevaste nada...
¿es que acaso el carro valía más que tu vida?

julio 09, 2014

Divagando antes de dormir

Se me ocurren mil ideas para escribir justo cuando no puedo escribir por estar full con otras cosas, odio eso. Te odio, mimisma escritora imprudente. Aprende a inspirarte cuando puedas escribir.
Me he sentido excesivamente feliz desde que me corte el cabello cortito, cortito, modo niñita buena. O quiero creer que es por eso, no sé.
También me he sentido muy libre de un tiempo para acá. Me di cuenta que si ayer.
No tengo tema de tesis y tengo que entregar el anteproyecto que si mañana. 
Me gusta decir y escribir "que si" tal cosa. Se dieron cuenta, ¿verdad? :)
Intento estar triste porque muchos de mis amigos se van del país, pero no puedo. O sea, en verdad me voy a quedar un poco sola (sí, más), pero estoy muy feliz por ellos.
He sido tan feliz en estas últimas semanas que me da miedo. Gafa, pues.
Cada vez estoy más ciega. Ni siquiera me sé la fórmula de mi propia ceguera. Astigmatismo, hipermetropía, igual ya no veo un coño con estos lentes.
A veces me quiero ir del país. Otras veces no. Ya no sé cuáles son mayoría.
Me da risa todo. Ando riéndome por la calle cada vez que recuerdo cualquier cosa. O cuando me imagino escenas que podrían pasar o no. O cuando escucho una canción que me recuerda algo o que dice algo que me llama la atención. Me da risa todo. Esto también me da risa.
Debería estar durmiendo o empleando este tiempo en hacer trabajos que tengo que hacer, pero a esta hora no me importa mucho "perder" el tiempo.
Tengo que quitarme la pintura de uñas y pintármelas de nuevo.
Me estoy volviendo adicta a la cuenta Twitter de Abbie. Tengo que si 10 seguidores y sigo como a 20 pendejos, pero igual amo estar allí, leer cosas lindas... de verdad es mi cuenta de desconexión de la realidad, mi burbuja, pues. No me sigan.
Puedo decir que pasé dos días escribiendo este post (empecé a las 11:55 o algo así).
Una de mis tantas manías es escribir la hora de inicio y de término de mis escritos. Solo en mi diario, aquí me da muy lo mismo. Creo.
A veces creo que Abbie vuelve... y es muy hermoso.
Sé que ya lo he dicho, pero Abbie es lo mejor de mi misma. La amo demasiado. En serio, la cuido como si realmente existiera fuera de mi. Sí, necesito un psicólogo, déjenme en paz.
Ya es hora de dormir.

julio 03, 2014

Decepción y remordimiento.

Decepción.

The great escape - P!nk

¡Maldita sea! Dijo para sus adentros cuando lo vio de espaldas tomando fotos en aquel jardín. Hacía más de un año que no se hablaban, aunque se veían regularmente y cruzaban miradas indiferentes o de odio, según el ánimo de cada quien. Samuel se volteó y por un segundo sus miradas se cruzaron. ¡Maldito! Pensó mientras volteaba hacia otro lado. Por el rabo del ojo lo vio acercarse y decidió sentarse en la grama. Justo tres minutos antes, sus amigas habían ido al baño y ella decidió quedarse a mirar el atardecer que, desde ese jardín en particular, se veía espectacular. Cruzó las piernas en forma india (nunca entendió por qué esa posición se llamaba así) y puso su cartera en el hueco que se formó entre ellas. Se apoyó con las manos hacia atrás, de modo que podía ver el cielo. Samuel la saludó y se sentó a su lado. Ella lo miró, desconcertada, con una especie de odio e intriga a la vez. -Quiero pedirte perdón, Andrea. Ella suspiró hondo y le respondió con un sonido de duda (Uhmm... o algo así). -No, en serio. He reflexionado muchísimo, de verdad tú no merecías que actuara como lo hice, no merecías que te tratara tan mal y en serio me gustaría que habláramos. Después de todo, hay que quedarse con lo bueno, ¿no? Tú y yo estábamos bien juntos... -¿Qué? ¿La puta de turno te dejó? Me imagino que sí... digo, porque para que armes este show... -Andrea, estoy hablando en serio, por favor... -Por favor te pido yo a ti, amigo. Nos hemos ignorado por más de un año, porque no me vengas a decir que no nos hemos visto... todavía tienes cosas mías que ni siquiera quisiste devolverme y, de un día para otro, te arrepentiste y quieres que mejoremos una relación que murió cuando, justamente de un día para otro, como hoy, decidiste que yo no era una persona digna de permanecer en tu vida, ¡vete a la mierda, Samuel! -Yo jamás dije eso, Andrea... -No, jamás dijiste nada, que fue peor, lo que debería agradecerte porque alimentaste mi imaginación... si le preguntas a mis amigos, y a los tuyos que también son bastante chismosos, todos tienen versiones diferentes de por qué "terminamos". Ni siquiera tuviste las bolas de terminar conmigo, Samuel, ¿de verdad crees que me coma el cuento de que te arrepentiste de tratarme como a una indigente que llegó a pedirte real y la rebotaste? ¡No me jodas! -Pues créeme o no, no me importa, lo último que pretendía era volver a ser lo que fuimos, solo quería pedirte perdón y que supieras que de verdad me arrepentí. Sabes lo que significa para mi pedir perdón, sabes que prefiero ofrecer disculpas, así que juzga tú o no lo hagas, me da igual, ya veo que sigues siendo la misma de siempre. -Claro que sí, a diferencia de ti. No voy a llevar tu carga otra vez, Samuel, no dejaré que tus culpas caigan sobre mi espalda de nuevo. Está bien, te creo... pero no sé si pueda perdonarte ahora, necesito tiempo, y lo digo en serio-. Alzó la vista al cielo y sintió frío. Su teléfono sonó. Cerró los ojos por un minuto para refugiarse en el silencio de la oscuridad. Abrió los ojos. Samuel no estaba. En su lugar, la ventana le dio la bienvenida al mundo real. El reloj marcaba las 4:21 de la madrugada. Había despertado. ¡Maldita sea! Le dijo al silencio.

Remordimiento.

Clocks - Coldplay

Caminaba por una avenida cuando la vio del otro lado. Cruzó corriendo, sin ver que casi cambiaba el semáforo en su contra, hasta quedar detrás de ella, a trescientos metros o más. Sintió nervios. Alargó la mano, pero no la tocó. Evidentemente, porque estaba muy lejos. Metió la mano izquierda en el bolsillo del pantalón y alzó la derecha con intención de saludarla. -¡Andrea!- gritó. Agitó el brazo. Ella volteó. Entrecerró los ojos. Se tocó la cabeza y bajó sus lentes al nivel de la nariz. Hizo un gesto de reconocimiento y se acercó. Él estaba paralizado. -Ah, Samuel, hola... tanto tiempo...-. Cinco años. No podía creer que estaba delante de ella cinco años después y aún sentía la misma taquicardia. -¿Cómo estás? Digo, ¿cómo has estado todo este tiempo? -Bien, la verdad, no puedo quejarme. Estoy de visita, hace tres años que me mudé...- comenzaron a caminar. -Pero eso es bueno, ¿no? Era lo que querías. -No mucho, quería mudarme de casa, no de país... -Ah, ¿en serio te fuiste? Pensé que todos decían eso porque no querías que supiera de ti... -No, en serio... y créeme, no fue por ti, ahora que lo veo en perspectiva, te perdoné más o menos una semana después de la última vez que hablamos, si a eso se le puede llamar hablar. El problema es que me siguió doliendo por más de un año, tú sabes, cosas de escritores, nos regocijamos en el sufrimiento y sacamos algo de provecho, ja ja ja... -¿Eres escritora? -Al menos lo he intentado un par de veces y no me ha ido tan mal. De todas maneras, en Montevideo sí estoy trabajando de Arquitecto, hay que darle uso al título, ¿no? -Oye, Andrea, desde hace un tiempo he querido pedirte perdón... no sé si es la manera correcta, sabes que no soy bueno para hablar de este tipo de cosas... pero he pensado mucho en esto, fui muy injusto contigo, no te merecías tanta indiferencia de mi parte, tanto odio sin fundamento... me he arrepentido profundamente de haberte alejado de mi vida. No diré que fuiste la mejor, pero sí una de las personas buenas e irreemplazables que tenía en mi vida y, sinceramente, no sé por qué hice que te alejaras de mi...-. Ella se detuvo. Lo miró fijamente y sonrió. -¿Quieres tomarte un café?- dijo, abriendo la puerta de un local. Se sentaron en la mesa más próxima a la puerta, quizás adrede. Ella pidió un marrón claro. Él solo pidió agua. -Samuel, ya te lo dije... te perdoné hace mucho tiempo, dejó de dolerme también hace mucho tiempo... he escrito mucho sobre mi vida, contando mis historias con otros protagonistas... me quedé con lo mejor de nuestra relación, olvidé todo lo que me hiciste. Antes, cuando pensaba en eso, intentaba ponerme en tu lugar y lograba odiarme un poco, así como tu me odiaste, creo que por eso te perdoné. Yo sé por qué me alejaste de tu vida, y sé que tú también lo sabes, solo que no quieres aceptarlo, tienes miedo, como siempre lo has tenido, de tus propios sentimientos... -Andrea, yo te amaba... no sé cómo, pero sé que te amaba... -Lo sé, Samuel, y ya encontraste la certeza de tu duda... "no sé por qué hice que te alejaras de mi..." -lo remedó- ...fue el miedo a entregar todo lo que tenías dentro, a derrumbarte delante de mi, a dejarme quererte como yo quería y sabía que podía quererte, a quererme sin condiciones, sin excusas, sin reservas, como sé que querías quererme... reprimiste al amor... -Me arrepiento muchísimo, Andre, de verdad, no sabes cuánto... estos cinco años los he vivido tranquilo, diría que hasta feliz, pero con esa espinita dentro... aprendí a vivir con eso... pero de verdad necesitaba hablar contigo, saber que no sentías rencor, eso me estaba matando por dentro-. Suspiró. Miró el vaso de agua que sudaba el frío del hielo. Lo tocó. Sintió cómo sus dedos se humedecían. Escuchó un ladrido. Cerró los ojos y se refugió por un minuto en la oscuridad de sus párpados. Abrió los ojos. Andrea no estaba. En su lugar, Aaron le dio la bienvenida a la realidad lamiéndole la mano que sobresalía de la cobija. El reloj marcaba las 8:36 de la mañana. Había despertado. ¡Qué malditos son los sueños! Pensó.

mayo 16, 2014

Confesión #6

Creo ciegamente en que todos tenemos un "pozo del amor". Ese pozo se llena y se vacía dependiendo de a cuántos quieres y cuántos te quieren a ti... hay gente que te llena el pozo y gente que lo vacía, por supuesto. A veces la misma gente que lo llena puede vaciarlo, porque no queremos ni nos quieren 24/7, hay días en los que detestas a esa persona que te hace feliz el resto de los días... es así, es ley de vida, es normal para mi. Todos alguna vez hemos pasado por eso.

Hay otras cosas que llenan el pozo: la música, las cosas que te gusta hacer, lugares a los que te gusta ir, gestos, instantes... y otras cosas que vacían el pozo como las peleas, uno que otro recuerdo, malos ratos inevitables del día a día, cosas así. Además, SIEMPRE se sabe cuándo el pozo se está llenando o vaciando, del mismo modo que sabemos quién lo llena y quién lo vacía, aunque nos hagamos los locos... 

Creo ciegamente que, a pesar de que hay factores externos que intervienen en nuestro pozo, somos nosotros los que decidimos cuánto se llevan de él... obviamente, también somos llenadores o vaciadores del pozo de los demás, así que hay que aprender a administrar. No dejemos que otros abusen, pero tampoco abusemos... todos queremos / necesitamos el pozo lleno. ;)

PD: Últimamente mi pozo está siendo llenado por la música y vaciado por recuerdos [entre otras cosas]. Este post es una prueba de que prefiero que siga pasando lo primero.

Me siguen los buenos